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Carta de una paciente suiza al Grupo GentleDentalOffice® después de la terapia de tres citas

Estimada Señora Dettmann:

Sí, la colocación de las prótesis es transcurrida bien. Quería agradecer:

¡¡¡Les doy las gracias de corazón a todos Ustedes!!!

Saludos cordiales
M. M. (Suiza)
Agosto 2006




Carta de un paciente después de la primera cita con el Dr. Leu

Estimada Señora Dettmann,

Hay algunas cosas que necesito decirle:
No puedo aún creer que hace algunas semanas, prendí el camino a Hamburgo para consultar a un dentista. Esta visita, el calor humano que venía del Dr. Leu y la naturalidad con que se ocupó de mi ENORME problema, todo esto me ha restituido una pequeña parte de mi autoestima. Con esta carta, quería agradecerle de corazón. No puedo esperar a que todo se acabe y tengo ya muchos proyectos para el tiempo después.

Atentamente
B. M.
Abril 2006




Dientes sanos y una sonrisa radiante - ¿es éste su mayor deseo?

¿Pero el intenso miedo al tratamiento dental se lo impide?

Al igual que usted, en España hay por lo menos otros 2,4 millones de personas que sufren de fobia al tratamiento dental.

La GentleDentalOffice® ayuda a estos pacientes con un nuevo método de tratamiento recientemente desarrollado según 3TT-OLA-ITN®. En tan sólo tres citas y realizando el tratamiento bajo anestesia general, se logra sanear la dentadura entera y los pacientes pierden el pánico que sienten frente al dentista.
El equipo de la GentleDentalOffice® está formado por dentistas, anestesistas y empleados que atienden el teléfono, todos los cuales han adquirido habilidades y destrezas especiales en el manejo de pacientes con fobia al tratamiento dental. Los médicos abordan los temores de sus pacientes de una manera comprensiva y sensible.

Miles de pacientes satisfechos y felices de toda Alemania, Austria, Suiza, Francia, Italia, España y Gran Bretaña dan testimonio del éxito de este tratamiento y alientan a todos los que todavía no se han atrevido a dar este paso.

En esta página, mensualmente usted podrá leer un nuevo Relato de paciente del mes.

Cada paciente tiene su propia historia - ¡sienta con ellos y permita que le inspiren valor!

23/02/2004

"Para mí, el término dentista siempre fue sinónimo de: dolor antes, dolor durante y dolor después del tratamiento."

En mí, la imagen del dentista siempre ha tenido una connotación predominantemente negativa.

Cargado con los correspondientes prejuicios fue que a comienzos de 2003 leí el artículo de AZ sobre el Dr. Leu y sus pacientes fóbicos, así como sus métodos de tratamiento. Muy pronto me puse en contacto con el Dr. Leu por Internet, correo electrónico y finalmente por teléfono, pero tuve la suerte de que me tenían que operar de cataratas - esto me dio una buena excusa para volver a posponer mi visita al dentista hasta nuevo aviso.

Pero finalmente cedí ante los intentos de persuasión de mi segunda esposa y visité al Dr. Leu para una primera entrevista - según se describía también en aquel artículo de AZ. En realidad había esperado que me hicieran alguna clase de reproches, algún llamado a mi razón (que en un segundo plano naturalmente nunca ha dejado de llamarme la atención sobre la necesidad de una visita al dentista) - pero nada de eso ocurrió. De una manera impresionantemente tranquila, serena y formal, se procedió a analizar la situación y a discutir una solución.

Los días anteriores a la cita bajo anestesia general, que ahora sí eran los últimos, los pasé con gran nerviosismo. Mientras más se aproximaba esta segunda cita, más se reducía mi apetito durante el día, mi sueño durante la noche, y al mismo tiempo mi nivel de irritabilidad se incrementó (o se redujo - según el punto de vista) de un modo dramático. Ya bastante acabado - en el sentido literal de la palabra - acudí a la cita con usted el día del tratamiento. Un amable "Buenos días" de su parte y también de la anestesista, y después a sentarse en la temida silla de dentista.

Normalmente (por lo menos así fue siempre en el pasado) en este momento la asistente del odontólogo solía extender los instrumentos de tortura (tenazas y otras cosas que siempre se requieren para estos menesteres) sobre una pequeña bandeja directamente frente a mí - y yo me sentía como en la edad media, cuando a los delincuentes también siempre les mostraban los instrumentos de tortura antes de aplicarlos. ¿Pero con usted? Nada de eso. Una breve inyección, un largo y (según debo reconocer con cierto asombro) reparador sueño.

Cuando desperté, ya todo había pasado. También el miedo que había sentido al pensar en los próximos días resultó ser completamente infundado, lo que para mí no deja de ser un tanto incomprensible, en vista del número de dientes que me fueron extraídos, pero me siento muy agradecido por ello.

Y esto lo digo de todo corazón: Lamento no haberme enterado antes de la existencia del Dr. Leu y de la TERAPIA DE TRES CITAS.

Le doy las gracias.

Atentamente,

Peter E. T.
Consultor de IT, gestión de proyectos, calidad y configuración, métodos y herramientas